Nombrar para obtener control

Cuando Gonzalo Fernández de Oviedo escribió el Bestiario de Indias, no solo estaba contando cosas curiosas que vio en América. Lo que estaba haciendo era más importante: estaba usando las palabras para tratar de controlar lo que no entendía. ¿Cómo? Nombrando. Es decir, poniéndole nombres a todo. Y no cualquier nombre, sino nombres que vinieran de Europa.

Por ejemplo, si veía un animal grande que nunca había visto antes, lo comparaba con uno conocido, como un león o una vaca. Si veía un ave rara, decía que era parecida a un gallo o una garza. Eso le daba la sensación de que lo tenía “dominado”, aunque no lo conociera bien. Al ponerle nombre, sentía que lo entendía. Y si lo entendía, lo podía controlar.

Esto no era algo solo de Oviedo. Los europeos, cuando llegaron a América, tenían miedo y curiosidad. Todo era nuevo: el paisaje, los animales, la gente, el clima. Al nombrar las cosas, se tranquilizaban. Era como decir: “Esto se parece a lo que ya conozco. No es tan distinto”. Pero en realidad sí lo era. Había muchas cosas que no sabían, pero no lo admitían.

Además, cuando se nombraban los animales y plantas del Nuevo Mundo con palabras de Europa, también se borraban los nombres que ya tenían en las lenguas indígenas. Por ejemplo, un animal que los taínos conocían con un nombre propio pasaba a ser “el manatí”, y así se perdía parte de esa cultura. Nombrar fue también una forma de quitarle poder a los pueblos originarios.

Por eso se dice que el Bestiario no es solo un libro de zoología. Es un libro que ayudó a construir una forma de ver América desde los ojos europeos. Una forma en la que todo debía parecerse a Europa, incluso aunque fuera muy diferente. Así, la naturaleza americana fue “traducida” para que los lectores españoles pudieran entenderla… aunque esa traducción no siempre fuera exacta.

Esto nos hace pensar que las palabras no son inocentes. Cuando nombras algo, decides cómo se va a ver, cómo se va a entender. Y eso puede ser una forma de poder. Oviedo, sin querer o queriendo, ayudó a que Europa creyera que podía controlar América porque ya “la conocía”.

Entradas populares de este blog

La conquista espiritual de las indias...

¿Qué es la historia?

la historia como memoria, interpretación y construcción colectiva